5 Consejos de cómo usar la interpretación telefónica en el ámbito de la salud

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Tu salud es una cuestión importante, no se trata de algo que debas tomarte a la ligera o a lo que le debas prestar poca importancia, sobre todo cuando nos encontramos en un entorno relacionado con el cuidado de la salud. Por eso, es muy importante poder contar con un intérprete profesional durante las llamadas cuando nos surja una situación en la que no se hable el idioma en el que el proveedor presta el servicio de atención médica.

¿Cuándo me puedo encontrar con esta situación?  Esta situación puede darse por ejemplo, si te mudas o si viajas al extranjero y no te sientes lo suficientemente seguro como para manejar la situación en el idioma/s  en el que se necesite hablar. Quizás tengas que recurrir a alguien que conozcas para que te ayude en esta situación, o quizás tú seas el proveedor del servicio y son tus clientes los que se encuentran en la situación de franquear la barrera lingüística.

Sea cual sea la situación, de lo que no cabe duda es que contar con un intérprete profesional  que esté pendiente de asistirnos en la conversación que mantengamos es una gran ventaja. Los siguientes 5 consejos te ayudarán a que el servicio de interpretación con tu intérprete sea más eficaz y elocuente:

  1.         Presentación

En primer lugar, es aconsejable destinar unos minutos a que los participantes de la conversación se presenten y dejar que el intérprete indique cómo va a proceder durante el servicio con el fin de contribuir a que la conversación sea fluida entre el paciente y el proveedor del servicio.  Si se trata del paciente, éste tendrá que indicar su problema o su preocupación; si se trata del proveedor del servicio de salud, éste tendrá que identificarse claramente y explicar el motivo de la llamada y lo que se desea conseguir con la misma.

  1.         Aporta al intérprete un contexto adecuado

Describe al intérprete de forma breve la finalidad de la llamada. Esto facilitará que pueda utilizar un vocabulario y un  tono adecuados a las circunstancias. Una situación en la que el motivo de la llamada tenga que ver con una revisión médica presentará un tono muy distinto a, por ejemplo, una situación grave que implique un riesgo serio para la salud.

  1.         No hables al intérprete

No hables directamente al intérprete si no tienes necesidad de hacerlo. Mantén una conversación como si el intérprete no estuviese presente. Céntrate en tu interlocutor, como si no existiese barrera lingüística alguna. De esta forma el intérprete seguirá el ritmo de una conversación fluida mientras se produce la interpretación, al mismo tiempo que proporcionará precisión en la misma, generando una situación cómoda y profesional. Si necesitas hablar directamente con el  intérprete, deja claro que te diriges a éste con el fin de que no se produzcan malentendidos.

  1.         Habla con un registro formal y claro

Es más útil hablar claro y evitar las frases hechas, pues éstas no siempre se traducen de forma precisa. Del mismo modo, es aconsejable presentar las ideas de forma clara y concisa evitando un lenguaje rebuscado e informal. Habla a un ritmo sosegado de forma que el intérprete pueda tomar su tiempo para rehacer el discurso  lo más preciso posible, y para que tu interlocutor pueda disponer de tiempo suficiente para entender lo que se le está transmitiendo.

  1.         Utiliza un lenguaje directo

No te “vayas por las ramas”, te “andes con rodeos” ni recurras a eufemismos para transmitir el contenido del mensaje. Es decir, has de ser lo más claro y conciso que puedas. Nadie desea que se produzca una situación en la que uno se vea obligado a tener que adivinar por partida doble lo que se pretende transmitir, algo poco útil, sobre todo en un servicio de atención médica.

Por ejemplo, no digas algo como: “Bien, supongo que quizás esto empezó cuando al estar en la fiesta de mi primo no presté atención, resbale y me caí, es curioso que sucediera así, pero todavía me duele”. Este mensaje transmite una idea poco directa y poco concisa, lo que puede llevar a una mala interpretación.

En su lugar, podría haberse dicho: “La semana pasada resbalé y me caí, la lesión todavía me duele”. Este mensaje es conciso, directo y fácil de interpretar.

Estos cinco consejos son fáciles de llevar a cabo y sin lugar a dudas optimizarán el tiempo que dediques con tu intérprete profesional durante la interpretación en el ámbito de la atención médica. ¡Buena suerte!

 

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